cree usted que los testigo de jehova es una religión falsa
¿Los testigos de Jehová rechazan a sus miembros familiares que abandonan la organización?
Un rasgo común entre las sectas y los grupos religiosos destructivos es la práctica de “rechazar” a los miembros que abandonan (que se desasocian) o son expulsados (excomulgados) por alguna maldad. Mientras estos grupos con frecuencia afirman que la práctica de rechazar (prohibir toda comunicación innecesaria con los ex-miembros) es una forma “amorosa” de castigo espiritual, muchos ponen en duda la validez de esta afirmación. Los testigos de Jehová tienen una historia larga de rechazar a parientes o amigos que dejan su religión y es irreconciliable la masacre que ésta práctica ha dejado en las vidas de muchas familias destrozadas, tal como lo testifica una ex-testigo de Jehová por medio de la siguiente afirmación:
La Watchtower divide el castigo de los malhechores en dos categorías, aquellos que merecen un señalamiento y aquellos que merecen una expulsión (o "des-asociación" o "excomunicación". El señalamiento se aplica a pecados leves, (cuando todavía no es un pecado grave por el cual pueden ser expulsados - véase w82 15/6 pág. 31), y la persona no es nombrada. Por otra parte, una persona expulsada/excomunicada es nombrada públicamente y debe ser evitada por todos los Testigos en casi todas las circunstancias. Es importante notar que la Biblia nunca usa el término excomunicación y no hace distinción entre un "señalamiento" y una "excomunicaciión".
La sociedad Watchtower es muy clara en cómo se debe tratar a una persona expulsada. No se debe de asociar socialmente con una persona expulsada bajo ninguna circunstancia; de hecho, ni siquiera la palabra "Hola" debería ser pronunciada a aquellos, aún en el Salón del Reino. Este trato es mucho más cruel que el que un Testigo le da a una persona del mundo. Sin embargo, tal como se explica más tarde en este artículo, la Biblia sólo dice que es al anticristo a quien no deberían saludar. Este tipo de trato no se extendía a otros malhechores como los fornicadores. La sociedad trata todas las formas de pecado como si fueran lo mismo, y dice que el trato debería tener el mismo tipo de trato dañino para todos los expulsados sin importar el pecado que fue cometido. Así, un testigo expulsado no debe ser saludado sin importar si su "pecado" fue asesinato, cambio de creencias o simplemente fumar cigarrillos.
Evitar completamente a un miembro se extiende más allá de los miembros de la congregación; se extiende a la familia inmediata. Muy pocas personas considerarían como aceptable que una religión obligara a padres a rechazar a su propio hijo, y es incomprensible que la siguiente frase haya sido escrita en el siglo 21
"Pero ¿y si el expulsado es un familiar nuestro o un amigo íntimo Entonces entra en juego nuestra lealtad, no a la persona, sino a Dios. Jehová nos observa y sabe si estamos obedeciendo su mandato de no tener contacto con cualquiera que haya sido expulsado (léase 1 Corintios 5:11-13)."
"Veamos solo un ejemplo del bien que se puede lograr cuando la familia apoya lealmente la orden divina de no relacionarse con familiares expulsados. Un joven llevaba diez años expulsado, y durante ese tiempo su padre, su madre y sus cuatro hermanos se negaron a "mezclarse en [su] compañía". A veces él intentaba incluirse en las actividades de la familia, pero, de forma loable, todos se mantuvieron firmes en su postura. Tras su readmisión, dijo que siempre los había echado de menos, especialmente cuando estaba solo por las noches. Sin embargo, admitió que si su familia hubiera tenido contacto con él, aunque fuera solo un poco, esa pequeña dosis le hubiera bastado. Al no tener ni siquiera la más mínima comunicación con ninguno de ellos, el deseo ardiente de disfrutar de su compañía se convirtió en uno de los factores que lo impulsaron a reparar su relación con Jehová." Atalaya,15 de abril del 2012 pág. 12 párrs. 16-17 - Artículo: La traición: terrible marca de nuestros tiempos
Al leer el texto en el que se basan, 1 Corintios 5, uno no puede evitar notar que no menciona la palabra expulsión, no indica un rechazo estricto, tampoco implica la aplicación a miembros de la familia. Además, el concepto de que un hijo debe de ser sobornado para que regrese a la religión es un intento pobremente disimulado de incrementar la membresía, y difícilmente puede considerarse de valor espiritual.
La misma experiencia aparece nuevamente en la Atalaya del 15 de junio del 2013, pág. 28. Aquí la persona afirma, "Si mi familia hubiera tenido contacto conmigo, aunque fuera solo un poco para ver cómo me encontraba, esa pequeña dosis me hubiera bastado, y es probable que el deseo de disfrutar de su compañía no hubiera sido un factor que me motivara a regresar a Dios". Esto demuestra el grado extremo y absoluto del rechazo que se espera de los Testigos de Jehová.
La Atalaya del 1 de enero del 2013, pág. 16 incluso niega la comunicación familiar vía email, diciendo: "No busque excusas para mantenerse en contacto con un expulsado, por ejemplo mediante correo electrónico". Curiosamente, mientras la traducción a la mayoría de idiomas es la misma, la edición en español se extiende a "correo electrónico, teléfono o mensajes de texto".
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